Para hacer los blanqueamientos se utiliza un producto que no es abrasivo y por lo tanto no estropea los dientes. El único efecto secundario puede ser un ligero aumento de la sensibilidad que cede en unos pocos días. Asimismo, no es nada recomendable hacerse un blanqueamiento dental sin control profesional, con productos de venta libre o abusando de determinados geles que acaban provocando sensibilidad al esmalte o incluso dañándolo.
